Los errores que no debes cometer

No cometas mis errores en tus clases de idiomas online

Ya tenemos todo preparado y……¡nos llega el primer estudiante! Enhorabuena, este es el inicio de una etapa fascinante, de alegrías, nervios (de los buenos) e inseguridades (¿lo haré bien?), pero no de malas decisiones porque en esta entrada voy a compartir contigo los errores más frecuentes cuando empiezas a trabajar online y te daré consejos para evitarlos. Sí, cometerás errores… pero no los míos.

¡Empezamos!

Este post forma parte del curso “Crea tu negocio como profe de idiomas online”, donde aprenderás de manera práctica todo lo que necesitas para ser profesor online y te ayudaré a crear tu propia academia de idiomas.

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Cómo ser un profesor de idiomas online

El sindrome del impostor

Se estima que más del 70% de las personas padecerá este síndrome en algún momento de su vida. Yo ya formo parte de este porcentaje. ¿Sabes en qué consiste? 

 

El síndrome del impostor es la percepción que tú tienes sobre tu trabajo, el pensar que lo que haces no está a la altura de lo que te exigen y que por lo tanto, no te mereces la confianza de los clientes porque sientes que les estás engañando. En definitiva, tú mismo no crees en ti, en tus capacidades, y en el valor de tu servicio. 

 

Es fácil caer en este síndrome, sobre todo en los inicios de tu proyecto. Pero te puede acompañar durante toda la vida, y créeme, esa vocecita interior que te dice que no estás al nivel, no es una buena compañera de viaje. Como no quiero que te pase a ti, voy a compartir contigo mis cinco hábitos para combatir el síndrome del impostor:

 

Confía en ti. No te quedes con las ganas de cumplir tu sueño por las inseguridades o por lo que puedan decir otras personas porque eso no te permitirá avanzar en la vida. Da valor a tus ideas, a tu constancia y al trabajo. Si  realmente quieres y puedes, ¡hazlo!

 

Asume los errores. Ser emprendedor implica tomar decisiones y no siempre serán las correctas. Nadie es perfecto (aunque las redes sociales nos hagan creer lo contrario) y ningún negocio es fácil. Debes aceptar que cometer errores es parte del proceso, asúmelo y aprende de ellos para no tropezar dos veces con la misma piedra. 

 

Los errores existen y existirán, pero si tomaste la decisión de manera meditada y analizando los pros y  contras, no te arrepientas de ello porque tomaste la mejor decisión que podías tomar en ese momento. 

 

Compite contra ti mismo. Cada uno tenemos circunstancias diferentes por eso  no tiene sentido compararse con los demás. Además, la comparación solo te creará frustración y te cargará de energía negativa.

 

Dí no al tiempo extra. Esto también forma parte del síndrome del impostor y consiste en ofrecer más tiempo del pactado por pensar que lo que ofreces no cubre el precio hora y para compensar, enseñas más minutos. O el pensar que si das un extra, retendrás al estudiante.

Lo entiendo porque me ha pasado y seguramente tú al principio lo harás pero a medida que evoluciones, irás ganando seguridad y serás más consciente de que tu tiempo es calidad de vida y dinero. 

 

Amplia tu entorno. Muchas veces trabajar en tu propio negocio implica soledad y como no tenemos a nadie para compartir nuestras ideas o dudas, la mente empieza a pensar más de la cuenta y a boicotearnos con inseguridades. Por eso es importante conocer gente que está en tu misma situación y que tiene las mismas preguntas o pensamientos. Darte cuenta que no estás solo y que lo que sufres tú, muchas personas lo sufren en tu misma situación. 

 

Para mí, hay dos maneras excelentes de hacer amistades «profesionales». La primera es inscribirte en cursos relacionados con la enseñanza y el emprendimiento porque ahí encontrarás personas con las mismas necesidades y os podréis apoyar mutuamente. Por ejemplo el curso para certificarse como profesor de idiomas, hacer un Máster para ser profesor online, un curso de emprendimiento digital… En este tipo de formaciones se crean comunidades muy comprometidas y con el afán de ayudarse los unos a los otros. 

 

La segunda opción es entrar grupos de Facebook y de WhatsApp de profesores por idiomas, de nómadas digitales, de emprendimiento y muchos más, donde puedes hacer preguntas, compartir pensamientos e incluso hacer amistades y te darás cuenta que mucha gente ya ha pasado por donde tú estás ahora. Aprende de las personas que ya hicieron el camino porque te darán valiosísimos consejos y evitarás cometer los mismos errores.

Tu éxito no es suerte, es el resultado de tu esfuerzo, tu disciplina y tu lucha por cumplir un sueño. No te quites méritos.

El perfeccionismo

Para una persona perfeccionista, nada nunca será perfecto. Y aunque siempre se ha valorado como algo positivo, ser perfeccionista puede llegar a una obsesión tan grande que no te permite avanzar en tu proyecto. No esperes lanzar tu proyecto cuando «sea perfecto» porque la perfección no existe, por eso comienza tus clases, escucha la retroalimentación de los estudiantes y autoevalúate después de cada sesión. Eso es lo que te permitirá mejorar y estar cada día más cerca de hacer una clase «perfecta».

El arte de decir "no"

Que ofrezcas un servicio no significa aceptar todas las solicitudes de clases que te llegan. Al principio es normal caer en el error pero a la larga es contraproducente porque puedes perder el foco de tu negocio. Por ejemplo: si das clases a niños y te ofrecen dar clases a adultos no compensa porque no es tu nicho de mercado y significa invertir más horas en la planificación.  

Muchas veces nos sabe mal rechazar a un estudiante o queremos quedar bien con la persona y al final aceptamos clases que sabemos que no cumplirán nuestras expectativas. Es normal y sucede sobre todo al principio porque valoras más tener estudiantes que los inconvenientes que pueda ocasionarte. A mi me sucedió igual pero ahora tengo unos criterios claros para aceptar un estudiante:

Nicho de mercado. Por ejemplo, si doy clases a niños, solo acepto niños.

La inversión de tiempo. ¿Tengo contenido que puedo reutilizar o debo crear nuevo material para cubrir las necesidades específicas del estudiante?.

El instinto. Si en la clase de prueba ha habido buena conexión es un gran punto a favor. En contra, si crees que el estudiante no tiene motivación y no muestra interés en participar, mejor no aceptarlo.

Clases a largo plazo. Si el estudiante está interesado en tener clases regulares, también cuenta.

Cuando ya has decidido no aceptar las clases, informar al estudiante de la decisión no es fácil, y es que debes buscar las palabras adecuadas para evitar situaciones incómodas o malos entendidos. Yo recomiendo ser honestos pero explicar de manera sutil el motivo:

   * Sugieres buscar a otro profesor para cubrir su necesidad específica, ya que tú te especializas en otro perfil de estudiantes. Incluso puedes recomendar algún compañero que creas que pueda ayudarle. 

    * Que desgraciadamente no dispones del tiempo necesario para cubrir sus expectativas.

   * Si no quieres dar muchas explicaciones, le informas que en estos momentos no estás disponible.

Saber decir «no» es una de las cosas que más me ha costado aprender. Mi truco para hacerlo es pensar en cómo me voy a sentir cuando acepte el estudiante. Si realmente dar clases a esa persona no me hace feliz, prefiero pasar el momento incómodo de decir «no» antes de estar deprimida porque dar clases a ese estudiante no me hace disfrutar mi trabajo.

Saber decir "no" de manera educada y sin herir susceptibilidades es una habilidad difícil de dominar pero muy necesaria para poder avanzar en tu negocio.

El control de tu tiempo

Una de las cosas que más valoro de tener un negocio, es la libertad horaria. Tú decides si quieres trabajar por la mañana, por la tarde o qué días de la semana. También será importante a la hora de decidir la ubicación de tus estudiantes y la diferencia horaria.

El tema es que a veces te llegarán estudiantes fuera de tu horario «ideal» y aquí entra el debate nuevamente: ¿sacrificamos nuestro tiempo libre para dar clase al estudiante o no lo aceptamos por la diferencia horaria?. Es una decisión muy personal y deberás analizar si te compensa o no, pero ten cuidado, porque sino te convertirás en un esclavo de tu propio negocio.

También recuerda que cada país tiene festivos diferentes. ¿Trabajarás en Navidad o en Semana Santa?, ¿cuándo tendrás vacaciones?. En mis dos primeros años del negocio descansaba un día y medio a la semana, trabajaba los festivos y no tuve vacaciones. Y esto te desgasta y deprime porque te planteas si toda tu vida será igual… Pero no, ten claro que es simplemente una etapa de tu negocio y que irás mejorando tu calidad de vida cuando tu negocio esté consolidado.  

Las cancelaciones

Otro tema espinoso…el criterio para aceptar las cancelaciones de clases. Cuando trabajas para las plataformas de idiomas, las condiciones están establecidas por la empresa, por lo que es tu responsabilidad leer el documento y aceptar antes de empezar a trabajar con ellos. Si los estudiantes quieren hacer clases contigo directamente, es importante que desde el principio dejes claro cuál es el límite para poder cancelar o modificar una clase. Yo recomiendo 24 horas pero hay profesores que admiten hasta 12 horas antes de la clase. 

Para dejar claro cuáles son las condiciones generales de tu servicio, no solo de cancelación sino también de pago, debes crear un documento (algo que sea breve y claro) que normalmente se envía al estudiante antes de hacer cualquier pago. Así te evitarás cualquier malentendido en el futuro. En mi caso, también recuerdo mi política de cancelación en la página de pago para que no quede ninguna duda.

Tendrás estudiantes que querrán cambiar el horario continuamente o simplemente se olvidan de la clase y tendrás alumnos que son siempre puntuales pero que tuvieron una emergencia un día puntual. Mi sugerencia es ser empático con cada situación y valorar si es justo cobrar la clase o no.

Sea como fuera, eres tú quien debe marcar los límites para que los estudiantes respeten tu tiempo y tu horario. 

Tu relación con el estudiante

Tener buena sintonía con el estudiante es imprescindible para que la clase fluya y a medida que pasan las clases, crece la confianza y e incluso se tiende a hablar de temas personales. El estudiante se convierte en un «amigo», pero atención, no debes perder de vista el objetivo de las clases y recuerda que tu papel no es ser psicólogo, es ayudarle a aprender un idioma. 

También te sucederá que estudiantes con los que tenías una «buena conexión», desaparecerán sin avisar y sin dar explicaciones. La primera vez que me pasó, me sorprendió e ilusa de mi pensé que le había pasado algo. Para nada, simplemente los estudiantes dejan de contestar los mensajes porque no quieren dar explicaciones. Esto te hace poner los pies en la tierra y recordar que al final, no somos amigos, somos profesores.

¿Hasta qué punto un profesor puede ser amigo de un estudiante?

¡Qué no te falle el internet!

Qué decir… no es profesional tener problemas con el internet. Puede pasar de manera puntual pero si sabes que el internet no es fiable, necesitas buscar un plan B. 

Te doy dos opciones: ampliar los datos de tu teléfono móvil y en caso de necesidad, lo usas como puerto de acceso o compras un módem portátil y una tarjeta de internet. Yo te recomiendo el módem portátil que yo utilizo, el  Huawei. Ideal cuando viajas y te da mucha tranquilidad mental.

Mi reflexión final

Si pudiera hablar con mi yo del pasado… 

le diría que no hay mayor fracaso que no intentarlo, que basta ya de ser tan críticos con nosotros mismos y que confíe, que todo va a salir bien. 

Ojalá que te haya servido mi experiencia para motivarte y hacerte ver que ¡sí se puede! Me hará mucha ilusión saber de ti en los comentarios. 

Nos vemos en la próxima entrada donde te voy a ayudar a organizar tu tiempo para sacarle el máximo provecho.

¡Hasta ahora!

Bibiana

 

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